miércoles, 12 de diciembre de 2012

Falso .



Hoy en el metro, observe detenidamente a todo ser humano a mí alrededor. Todas personas con sueños, con familia, con personas que aman y los aman, con frustraciones y algunos con la pena en sus espaldas. Me fue inevitable pensar y cuestionar mis metas, mi familia, a las personas que amo y las que también me aman, mis frustraciones y más aun mis insoportables penas.

Se que no todo ser humano es perfecto, pero al menos intentar perfeccionar su propia imperfección, pero la pregunta central de todo ¿Por qué la gente teme al rechazo de los demás?  ¿Por qué les cuesta ser siempre transparentes, y les sale tan fácil simular algo que no son? Y si llegasen a ser transparentes ¿Por qué discriminan a la gente que piensa o tiene una moral (o costumbre) distinta a la suya? Me explico:

Si bien, las formas de comunicarse con otros van ligadas a la moral y costumbre de cada persona, lo cual genera códigos en el propio lenguaje, “palabras” que se van utilizando para dar a entender lo que se quiere decir, mientras que el “receptor” debe de por si entenderlas y descifrarlas, para procesar y estimular una respuesta,  manteniendo el flujo de la interacción social…

Basándose en lo anterior, las personas discriminan a otros que no tengan sus mismos  códigos de comunicación, y en algunos casos ocurre lo que se llama exclusión social. Y gracias a esta, existen los seres humanos falsos, que para poder ser aceptados en un lugar, deben adaptarse, dejando de lado su verdadera esencia, sus verdaderas costumbres, su moral y más aun SU CULTURA.

Me molesta la gente así. Que olvide su pasado, que olvide de donde viene. Solo por ser aceptado en otro círculo, que además, no tiene nada que ver con su propio mundo.

A su vez, me molesta que la contraparte estimule a los individuos  con la segregación, la exclusión y más aun, las malas miradas.

Yo jamás perderé mi esencia, seguiré siendo la misma persona, me gusta “mi cultura”, amo mis costumbres y respeto mi moral. Trato de hacer lo mismo con los demás, pero hay días, como el de hoy, en que pierdo los estribos.

No necesito de mascaras, no necesito esconderme detrás de un cuerpo falso y de palabras vacías por miedo al rechazoJ. Ya viví y sentí esa miseria de no sentirse libre por dar gusto a los demás, y créanme, que de verdad aburre el no sentirse uno mismo.

Saludos =).             

PD: Si alguien entra a visitar mi blog, le pido de favor, que deje algun comentario. 




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